
|
En los Salones se pueden encontrar todo tipo de gente proveniente de distintos lugares y ámbitos, que se reúnen en un momento dado creando una efímera microsociedad en la cual se establecen unas relaciones impersonales basadas en una actuación exterior. Se podría hablar de que lo que aquí acontece se acerca más a la comedia ritual o al teatro vivido, donde por un lado tenemos el escenario creado ex-profeso para ello, con toda la pompa y ostentación que estas ocasiones requieren; y por otro lado tenemos a los actores representando un papel de total despersonificación, mediatizados por las convenciones sociales. Como dice Manuel Delgado, “la persona en público puede parecer dominada por un estado de sonambulismo o antojarse víctima de algún tipo de zombificación”. Las imágenes tienen un retoque digital que convierte los rostros en tersas superficies de piel anónima. Este recurso plástico se refiere de una manera obvia a la despersonalización y homogeneización de los individuos sumergidos en el colectivo. Pero al mismo tiempo suscita otras lecturas, el uso de la manipulación evidente, pone de relieve la artificiosidad de estos lugares-escenarios y el artificio de los mecanismos de manipulación social. |