A orillas del río Hooghly se alternan los sagrados Ghats (escalinatas de descenso al río donde se realizan diferentes ceremonias de purificación),
con una interminable acumulación de basuras y despercicios que arrastra el río a lo largo de kilómetros y kilómetros. En Octubre, durante la
celebraciónn del Durga Puja, una tumultuosa procesión recorre las calles de la ciudad en dirección a la orilla. Llevan con ellos los ídolos
que durante todo el año han estado confeccionando los artesanos de Kumartuli, al norte de Kolkata. Un dioses que finalmete son sumergidos en
las aguas sagradas.
El Hooghly devuelve, tiempo después, los ídolos a la orilla, dando lugar a una escena de gran contraste: un lecho de basuras entre las que
aparecen las figuras divinas semidestruidas, como restos de un naufragio o la escena de un crimen. La divinidad y la miseria. Dos extremos
que se tocan en una ciudad de enormes contrastes como es Kolkata. La profunda religiosidad, el culto a un extenso panteón de dioses y la
peregrinacioón diaria a las aguas purificadoras, se mezclan con la superpoblación, la contaminación y la pobreza de la enorme urbe.
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